Avon no es una empresa convencional, y su historia tampoco

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En Europa el zar Nicolás II concede la emancipación a los esclavos. Mientras tanto, en Nueva York, nacía el fundador de Avon. Hablamos de 1886 y de David H. McConnell.

Avon es una empresa social muy singular. En esta nota, te vamos a contar un poco sobre su historia para poder poner en contexto sus productos, que hoy se venden a lo largo y a lo ancho del mundo en manos de millones de mujeres.

 

California Perfume Company, madre de Avon

Avon representa uno de los emblemas del afamado espíritu empresarial norteamericano. En parte, hablar del american dream es hablar un poco sobre esta empresa.

El ambicioso joven McConnell era un humilde campesino que debió abandonar sus estudios escolares para dedicarse a la actividad rural de sus padres.

Logró salir del campo a los 18 años. Empezó vendiendo libros puerta a puerta. Tenía el talento, la imaginación y, por sobre todo, la persistencia que este tipo de trabajo exige; sin embargo, las ventas no iban del todo bien.

Así que tuvo la idea de acompañar la venta de libros con perfumes. A cada persona que le compraba, le regalaba un frasquito de perfume que hacía él mismo en su casa.

Rápido McConnell notó que la colonia despertaba mucho más interés que las obras completas de William Shakespeare. Y así surgió la California Perfume Company en 1886, la empresa madre de lo que luego, en 1939, sería Avon.

 

Una empresa dedicada a la mujer

Desde su fundación, Avon se centró en el negocio de la venta puerta a puerta y en un perfil muy determinado de cliente: la mujer.

Cuando McConnell empezó a regalar sus perfumes, se generó un gran revuelo entre sus compradoras, que pronto empezaron a comprar más que los hombres.

De hecho, mujer fue la vendedora estrella de la compañía, la legendaria Mrs. Albee (quien mucho después inspiró un modelo de muñeca Barbie). Y mujeres siguen siendo los millones de distribuidoras que hoy tiene la empresa en todo el mundo.

Este esquema, la venta directa ejercida por mujeres, 132 años después de su origen, fue la base del gigante mundial de la cosmética.

 

Avon, encarnación del espíritu norteamericano

Pese a su internacionalismo, Avon siempre mostró un compromiso permanente con su país de origen.

A tal punto fue así que, en 1942, Avon fabricó paracaídas y máscaras de gas en lugar de maquillajes. Y mientras tanto, sus distribuidoras vendían bonos de guerra.

En aquel entonces, la empresa era ya un gran consorcio económico. Su fundador había muerto en 1937.

Avon había roto muchos récords: en 1920 había facturado su primer millón y, durante la crisis de 1929, logró incrementar sus ventas un 70 %.

La superación del frasquito de perfume

Los años cincuenta serán de cambios rotundos para Avon. En esa década, gracias a la publicidad, la empresa incrementó sus ventas increíblemente.

Este éxito se debió a la creación de uno de los principales y más sostenidos y exitosos lemas de la historia de la publicidad: “Avon llama a su puerta”.

 

 

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Hacia finales de esta década, la compañía facturaba 100 millones de dólares anuales y contaba con 100.000 distribuidoras.

 

La expansión internacional

Entonces comenzó la expansión internacional, que la llevaría a España en 1966. Sin embargo, la primera sede de Avon fue en Montreal, ya en 1914.

A principios de los setenta, Avon empezó a vender bijou. Y como había sucedido con los perfumes, al poco tiempo se transformó en la empresa de venta directa de bisutería más grande del mundo.

En esa época adquirió, nada más ni nada menos que Tiffany & Co.  El consorcio económico mantendría a esta emblemática marca hasta 1980, cuando la vende y empieza a diversificar la producción. Se ocupó, por ejemplo, del equipamiento médico y de los productos químicos.

Sin embargo, a mediados de los noventa, vende esas filiales y se centra de nuevo en el corazón original de su negocio: la cosmética.

En esa década, la compañía entró en el mercado chino con un modelo de negocio al por menor, dado que la venta directa estaba prohibida en ese país. Pero en el 2006 esta empresa consiguió la primera licencia para golpear la puerta de millones de mujeres en el territorio de Mao.

Mrs. Albee, símbolo de la independencia de la mujer

Avon fue la precursora de un sistema de empresa social, que hoy en día replican tantas otras empresas, con y sin éxito. En este sentido, se ha destacado por acompañar a la mujer en el proceso de empoderamiento.

David McConnell creó Avon, pero la señora Persus Foster Eames Albee fue (y todavía es, en parte) el corazón de la empresa. Se la conoció como la madre de California Perfume Company y, más tarde, como la primera Lady Avon.

Mrs. Albee es toda una leyenda dentro de la compañía, pero también fuera de ella. Prueba de esto es que, en 1997, salió al mercado estadounidense una muñeca Barbie con su imagen.

Mrs. Albee nació en New Hampshire en 1836. Y a los 50 años y con dos hijos, se convirtió en la primera empleada mujer de McConnell.

Sin embargo, no fue solamente una simple empleada. Ella reclutó y formó a las futuras vendedoras. Y también a ella se debe el modelo de venta a través de distribuidoras que cautivó a las clientas de Avon.

Albee era enérgica, decidida y audaz. Era una trabajadora entusiasta, hasta el punto tal en que, en una carta escrita a McConnell en aquellos años, definió su trabajo con estas palabras: “No

Y lo desempeñó con eficacia. En 1903 había reclutado ya a 10.000 vendedoras. Ellas fueron las pioneras de un ejército que hoy suma millones y millones de mujeres más de una centena de países a lo largo y ancho de todo el mundo.