Desventajas de los viajes organizados.

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Por cómodo que sea hacer uso del servicio de las agencias de viajes organizados, existen algunas desventajas que deberías conocer. Para que al momento de iniciar tu aventura, no te lleves ninguna desagradable sorpresa.

 

¡Comencemos!

Desventajas de los viajes organizados.

 

Sin cambios.

Aunque los contenidos de los paquetes estén pensados para la comodidad y las necesidades del peregrino, los mismos no están sujetos a cambios. Si dentro del paquete se incluye, por ejemplo, que la comida sean unas empanadas gallegas, esa es la comida que viene incluida, así pases de ella, se incluye en el costo.

Siguiendo el horario.

El estar sujeto a un horario y una constante planificación, aunque a veces sea ventajoso, resulta contra prudente para el peregrino espontáneo que está en busca de aventura y explorar.

Además, al contratar estos servicios para hacer los recorridos del Camino de Santiago, hay que regirse por las rutas y etapas que se incluyen en el paquete, descartando la idea de desviaciones o caminos alternos.

 

Contra el reloj.

El pasar del tiempo es imposible detener, por eso sólo toca aprovecharlo lo mejor posible. Es por eso por lo que muchos peregrinos se toman su buen tiempo para conocer cuánto puedan y quieran, yendo de aquí para allá y tardándose lo que gusten, cosa que no se puede hacer en los viajes organizados.

 

Un grupo extraño.

Si bien es cierto que el conocer personas nuevas forma parte de esta experiencia, el tener que realizar todo el peregrinaje con un grupo de 20 o 30 personas que no conoces puede resultar incómodo y molesto para algunas personas.

 

El costo.

Si bien es cierto que el contenido de los paquetes a veces justifica el precio, algunos de ellos son algo elevados, y, como se explicó anteriormente, quitan la posibilidad de buscar otras alternativas, ya sea probando otra comida, buscando un albergue más económico o invirtiendo el dinero en algún suvenir.

 

Pocas alternativas.

Supongamos que en el recorrido que pagaste se incluye un ruta en específico y esa ruta pasa por una iglesia, un monasterio, uno que otro monumento y un montón de restaurantes típicos.

De ser así, la agencia se encarga de llevarte a conocer los más «resaltantes» ora por falta de tiempo, ora por reducir gastos, dejando de lado las que no fueron elegidas, dejándonos a nosotros, los peregrinos, con opciones muy reducidas quitándonos la posibilidad de conocerlo todo.

Infórmate bien.

Así como tú decides si quieres o no contratar una agencia de viajes, lo mejor es que revises muy a detalle cada una de ellas y qué ofrece, de ese modo puedes elegir o no la que sientas que se adapte a lo que buscas.

Por ello ¡anímate y disfruta del viaje!

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